Nacida en el corazón de la Sierra de Grazalema, Yara es la unión perfecta entre la honestidad de la botánica salvaje y el rigor científico del laboratorio. El proyecto abarca el desarrollo de la identidad visual, la arquitectura de marca y el diseño de su línea de packaging primario y secundario. El sistema visual se articula a través de un logotipo humanista normalizado y un isotipo que sintetiza la gota de agua y la rama de pinsapo. La estrategia de portafolio se divide en dos submarcas cromáticas: Femina, vestida en tono Bruma para el ritual holístico femenino, y Viri, en tono Pizarra para el cuidado esencial masculino. Para los envases primarios se optó por un sofisticado cristal esmerilado con tapones de madera natural, mientras que el packaging secundario recurre a cajas de cartón de alto gramaje con acabado soft-touch e interior en Gris Carbón, creando un "efecto joyero" de alta gama que redefine el concepto de lujo sostenible.