Con el objetivo de proyectar el mensaje directo y la crudeza sonora de la banda punk malagueña Mala Rabia, se desarrolló una identidad visual de bloque sólido que inyecta suciedad y urgencia a la escena underground. El proyecto gráfico abarca el diseño integral de su primer vinilo de 12 pulgadas, incluyendo una cubierta exterior texturizada, una funda interior planteada como un expediente judicial y galletas centrales donde el eje del tocadiscos actúa como un piercing conceptual. Bajo un sistema cromático asfáltico de Negro Enriquecido, Rojo Sangre y Blanco Hueso, el universo de la banda se articula en torno a «La Orejas» —su alter ego visual e incómodo— y se expande de manera contundente hacia soportes de gran formato exterior con el diseño de cartelería de presentación (50 X 70 cm) y una lona de escenario de 3 X 2 metros pensada para resistir el impacto del directo.